Buscar “páginas web baratas” es razonable cuando estás partiendo. El problema es que barato y caro, en este rubro, muchas veces son el mismo producto con distinto trabajo humano adentro.
Tramo 1: bajo $50.000
Es una plantilla con un panel de administración. La empresa te entrega el acceso y tú cargas fotos, textos y precios.
- Sirve si tienes tiempo y algo de paciencia con la tecnología.
- No sirve si trabajas todo el día en tu negocio: el proyecto queda a medias y pagaste igual.
- Ojo con lo que pasa al dejar de pagar: en la mayoría, la web desaparece.
Tramo 2: entre $100.000 y $200.000
Acá alguien hace el trabajo por ti. Le entregas fotos y precios, y esa persona diseña, redacta y publica. Es donde está la mejor relación entre lo que pagas y lo que te ahorras.
- Suele incluir dominio, hosting el primer año y formulario de contacto.
- El plazo típico es de 7 a 15 días hábiles desde que entregas el contenido.
- Pregunta siempre si la mantención mensual va aparte. Casi siempre va.
Tramo 3: sobre $500.000
Aquí entran las agencias. Hay diseño original, reuniones, y un equipo con roles separados. Google estima el promedio del mercado chileno entre $500.000 y $2.000.000, y hay agencias en Chile que publican “desde $1.000.000”.
- Tiene sentido si tienes varias sucursales, un proceso complejo o una marca que cuidar.
- No tiene sentido para una barbería, un taller o una cabaña: estás pagando estructura, no página.
La pregunta que reemplaza a “cuál es más barata”
¿Cuántas horas mías cuesta esta opción? Multiplícalas por lo que vale tu hora y suma eso al precio. Ahí recién estás comparando.
Una web de $28.000 que te toma tres fines de semana no es más barata que una de $120.000 que no te toma ninguno. Es más cara, solo que el costo no aparece en la boleta.